¡Felicidades! Si estás leyendo esto, es muy probable que ya hayas dominado el inglés, el idioma universal. Pero ahora sientes ese gusanillo, esa pregunta que tantos de mis alumnos me hacen: “Aleks, ¿y ahora qué?”. Si te preguntas qué idioma aprender después del inglés, has llegado al lugar correcto.
Como estratega del aprendizaje de idiomas y fundador de 10eningles.com, mi misión es darte un mapa claro. En esta guía personal, no solo te diré cuáles son los idiomas más fáciles para hispanohablantes, sino que te daré mis trucos para que elijas el que de verdad encaja contigo y tu futuro.
Para un hispanohablante que ya sabe inglés, los idiomas más fáciles para aprender son el portugués y el italiano, por su alta similitud léxica con el español. Otras opciones romances como el francés también son accesibles. Gracias al inglés, idiomas germánicos como el neerlandés, sueco o noruego se vuelven mucho más sencillos.
Los Idiomas Más Fáciles Para Hispanohablantes
Comencemos por determinar qué idiomas extranjeros son más fáciles para los hablantes de español. A menudo, este enfoque se convierte en una solución práctica para quienes desean actuar pero no saben por dónde empezar. Un idioma que se adquiere con facilidad se domina rápidamente y se convierte en una fuente de emociones positivas, confianza en las propias capacidades y una alta autoestima.
Con el tiempo, surgirán oportunidades para practicar la comunicación en redes sociales y la posibilidad de viajar a un país donde todos hablan el idioma que ya conoces. La mayoría de los lingüistas coinciden en que es más sencillo aprender un idioma similar al nativo. A continuación, se presenta un “ranking de similitud de idiomas” para aquellos cuyo idioma nativo es el español [basado en Ethnologue y datos de MosaLingua].
Ranking de similitud de idiomas extranjeros con el español (en orden descendente):
- Portugués.
- Italiano.
- Catalán y gallego.
- Francés.
- Rumano.
- Otros romances como el occitano o el sardo.
Todos estos son idiomas del grupo romance, derivados del latín, con distintos grados de similitud léxica con el español. Los demás idiomas del mundo presentan diferencias mucho mayores. Abordaremos otros idiomas más adelante; por ahora, continuemos con el tema de la similitud lingüística.
- Portugués (hablado en Portugal, Brasil, Angola, etc.): Si te preguntas qué idioma se parece más al español, la respuesta es clara: el portugués. Comparte una similitud léxica del 89-90%, con gramática, léxico y estructura muy similares. Muchas palabras son casi idénticas (casa/casa, amigo/amigo), aunque la pronunciación (especialmente en portugués brasileño) puede diferir.
- Italiano (hablado en Italia): Muchos se preguntan: portugués o italiano, ¿cuál es más fácil? El italiano es otra excelente opción, con una similitud léxica alrededor del 82-89%, gran coincidencia en vocabulario y gramática. Además, las palabras se pronuncian como se escriben, igual que en español.
- Catalán y gallego (hablados en Cataluña/Andorra y Galicia, respectivamente): Son cooficiales en regiones de España y muy inteligibles para hispanohablantes, con similitud alta (85% con catalán).
- Francés (hablado en Francia, Canadá, África francófona): Similitud léxica 75-80%, raíces latinas comunes, pero pronunciación más compleja (sonidos nasales, letras mudas).
- Rumano (hablado en Rumanía y Moldavia): Similitud alrededor del 70-75%, es la lengua romance más conservadora del latín vulgar, con muchas palabras similares, aunque influenciada por lenguas eslavas.
Es importante aclarar que esta observación se aplica específicamente a los hablantes de español. La aparente simplicidad y similitud con el español a veces oculta escollos, por lo que es fundamental estudiar el significado de las palabras extranjeras con rigor en lugar de depender únicamente de la intuición.
Por ejemplo, “falsos amigos del traductor”: en portugués, exquisito significa “raro o extraño” (no “delicioso”); en italiano, burro es “mantequilla” (no “burro” como animal); en francés, pain es “pan” (no “dolor”); en portugués, rapariga (en Portugal) significa “chica joven”, pero en brasileño puede ser ofensivo.
Estas recomendaciones son aplicables no solo a los hablantes de español, sino también a los nativos de otros idiomas. En cualquier caso, siempre es más fácil aprender un idioma similar al propio.
No obstante, dado que nuestro objetivo es determinar qué idioma aprender después del inglés, es preciso señalar que para quienes dominan el inglés con fluidez, la lista de idiomas fáciles de aprender se amplía considerablemente.
Ventajas de Saber Inglés Para Aprender Otros Idiomas
Aquí es donde tu dominio del inglés se convierte en un auténtico trampolín. El inglés ya te entrenó el oído para nuevos sonidos y te familiarizó con una estructura gramatical germánica. Al combinar eso con tu español nativo (una lengua romance), tienes una ventaja doble. Basado en mi experiencia, estos son los idiomas donde notarás un avance mucho más rápido gracias a esa combinación.
Idiomas más fáciles de aprender para hablantes de inglés (y aún más para hispanohablantes):
- Español (ya lo sabes, pero sirve de puente)
- Italiano
- Francés
- Portugués
- Neerlandés
- Sueco
- Noruego
A continuación, se detallan los matices del aprendizaje de cada uno, según el ranking de dificultad del Foreign Service Institute (FSI):
- Español: (Ya dominado, pero menciono por contexto) El inglés y el español comparten raíces latinas, lo que resulta en muchas palabras similares. Además, en español, muchas palabras se leen tal como se escriben.
- Italiano: También comparte raíces latinas con el inglés y español, por lo que una gran cantidad de palabras son muy parecidas. Las consonantes y vocales italianas se encuentran entre los sonidos más comunes en los idiomas del mundo, lo que simplifica su pronunciación. Además, la entonación italiana es muy fácil de reproducir.
- Francés: Posee las mismas raíces latinas comunes con el inglés, pero con una diferencia más notable en la pronunciación y un mayor número de artículos. Aun así, existen suficientes palabras similares en escritura y significado en ambos idiomas.
- Portugués: Los hablantes de inglés (y más los de español) suelen captar fácilmente la esencia del portugués. La pronunciación puede presentar cierta dificultad, pero la entonación portuguesa es fácil de imitar.
- Neerlandés: Los filólogos bromean diciendo que el neerlandés es el “primo hermano” del inglés. Es el tercer idioma más hablado del grupo germánico y contiene muchas palabras con escritura similar al inglés. La principal diferencia radica en la pronunciación, aunque existen numerosos “falsos amigos del traductor”.
- Sueco: Además de un gran número de palabras con raíces comunes, una ventaja significativa es su gramática simple, con un orden de palabras en la oración similar al inglés. Asimismo, las formas verbales en sueco son mayormente constantes y no requieren conjugación como en otros idiomas.
- Noruego: Al igual que el sueco, el noruego pertenece a los idiomas escandinavos. Comparten muchas palabras similares, el orden de las palabras es idéntico al inglés y los verbos apenas se conjugan. La pronunciación puede ser un desafío, aunque debido a la gran cantidad de dialectos, incluso los propios hablantes nativos a veces dudan con los acentos.
Se observará que en esta lista no figura el alemán, que suele ser uno de los primeros idiomas que se consideran después del inglés. Esto responde a la pregunta de si es buena idea aprender alemán si ya sé inglés y busco un camino sencillo: se debe exclusivamente a la complejidad de su gramática, por lo que no es recomendable como un idioma sencillo para el estudio autodidacta.
Una segunda particularidad del alemán es el uso de palabras compuestas largas, a veces con más de dos raíces, que pueden ocupar una línea entera al escribirse. Por ejemplo, la palabra más larga del alemán consta de 47 letras: Donaudampfschifffahrtsgesellschaftskapitaenswitwe, que se traduce como “viuda del capitán de la compañía de barcos de vapor del Danubio”.
En el pasado, existió una palabra de 65 letras: Rindfleischetikettierungssueberwachungsaufgabenuebertragungsgesetz. Este era el nombre de una ley que regulaba el etiquetado de la carne de res para prevenir la enfermedad de las vacas locas, aunque fue renombrada, según informó la BBC en su momento.
Debido a lo anterior, el alemán no suele incluirse en las listas de idiomas más fáciles para el estudio autónomo.
Por último, es posible que los lectores más perspicaces hayan notado la ausencia del griego. Quienes han tenido contacto con este idioma tienden a considerarlo no excesivamente difícil, a pesar de su alfabeto específico. La similitud con el inglés se da en palabras aisladas. Por ejemplo, “tren” en griego es τρένο (treno), similar al inglés train. El griego es miembro de la familia de lenguas indoeuropeas, al igual que los grupos romance y germánico, cuyos idiomas son relativamente sencillos de asimilar si ya se domina el inglés.
Estos son lineamientos generales. Si las circunstancias de negocio o personales exigen un traslado a Japón, China, Israel o Hungría, se deberá estudiar el idioma del país de destino, no el más fácil. A propósito, el húngaro es considerado el idioma más difícil de Europa. Pertenece a las lenguas finoúgrias y no se parece a ningún otro idioma europeo.
Hoy en día, las oportunidades para aprender idiomas son mucho mayores, desde videolecciones y materiales de audio hasta metodologías avanzadas.
Mi Método Probado para Aprender un Tercer Idioma
Más allá del “qué” idioma elegir, el “cómo” lo aprendes es lo que garantiza el éxito. Olvídate de trucos mágicos que no funcionan. A lo largo de mi carrera como estratega de aprendizaje, he destilado el proceso en 10 reglas de oro que he visto funcionar una y otra vez.
Estos son mis consejos para aprender un nuevo idioma:
- Define tu “Porqué” con Claridad: ¿Es para un viaje, para tu carrera o por puro placer? Tu objetivo define tu plan de estudio. No es lo mismo necesitar francés para una reunión de negocios que para pedir un croissant en París.
- Ataca las 200 Palabras Clave: En casi cualquier idioma, un núcleo de 100-200 palabras compone el 50% de las conversaciones diarias. Empieza por ahí, usando diálogos sencillos. Es el atajo más efectivo hacia la comunicación básica, similar a cómo puedes empezar con las 1000 palabras más importantes en inglés.
- Obsesiónate con la Pronunciación desde el Día 1: Corregir una mala pronunciación más adelante es diez veces más difícil. Imita a los nativos, grábate y escucha. Es la diferencia entre sonar como un turista y sonar creíble. Si necesitas un recordatorio, repasa algunas técnicas para mejorar tu pronunciación.
- Aprende en Contexto, No con Listas Aisladas: No memorices “manzana”. Aprende “quiero comprar una manzana roja”. El contexto crea conexiones neuronales mucho más fuertes.
- Habla Antes de Sentirte “Preparado”: Nunca te sentirás 100% preparado. Empieza a hablar (incluso contigo mismo) lo antes posible. La fluidez no nace del conocimiento pasivo, sino de la práctica activa.
- Sumérgete sin Moverte de Casa: Cambia el idioma de tu teléfono. Escucha música o podcasts en ese idioma mientras haces otras tareas. Sigue a influencers de ese país en redes sociales. Crea una miniburbuja de inmersión.
- Un Idioma a la Vez: Sé que es tentador, pero intentar aprender italiano y portugués al mismo tiempo es una receta para la confusión. Enfócate en uno, llega a un nivel intermedio (B1), y luego, si quieres, empieza el siguiente. Es importante entender los desafíos de aprender dos idiomas a la vez.
- Sé Tolerante con la Ambigüedad: No necesitas entender cada palabra para comprender una idea. Aprende a deducir por el contexto. Querer buscar todo en el diccionario mata la fluidez y la confianza.
- Desactiva los Subtítulos (en tu idioma): Ver una película con subtítulos en español no es estudiar, es leer. Si necesitas ayuda, usa los subtítulos en el idioma original. Entrenarás tu oído de verdad.
- Constancia por Encima de Intensidad: Es mucho mejor estudiar 30 minutos todos los días que 4 horas un sábado. La consistencia es el verdadero secreto de los políglotas y la base de cualquier método para aprender idiomas rápido. Puedes aprender más sobre los secretos de los políglotas en este artículo.
¿Cuál Será Tu Próxima Aventura Lingüística?
Elegir tu próximo idioma es una aventura personal y emocionante. Como ves, no hay una respuesta única sobre cual es el mejor idioma para aprender después del inglés, pero ahora tienes las herramientas y el mapa para tomar la mejor decisión para ti. Ya sea que te inclines por la musicalidad del italiano, la estructura del alemán o la expansión global del portugués, recuerda que la clave del éxito es la constancia y, sobre todo, que el mejor idioma para aprender siempre será el que te motive y apasione.
Ahora te toca a ti.
¿Qué idioma te llama más la atención y por qué? ¡Déjame tu respuesta en los comentarios, me encantará leerte y darte mi opinión!
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